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La opinión más extendida ( un 85% de los historiadores ) es que el ajedrez puede
proceder de la India, y numerosos escritos giran entorno a ello. El siguiente
artículo intenta explicar la otra teoría ( un 15% de los historiadores ) que es
que el ajedrez se remonta al Egipto de los Faraones.En Egipto, el prototipo de
juegos de tablero y el más popular de todos, a juzgar por la gran cantidad de
ilustraciones y de tableros encontrados en las excavaciones arqueológicas, fue
el denominado con las letras snt en las inscripciones, estas letras han sido
traducidas como Senet ( juego denominado de las 20 o de las 30 casillas,
dependiendo la modalidad que se use para jugar ).Así en unas pinturas
conservadas en Luxor (Tebas) pueden verse varios dibujos de personajes
enfrentados dos a dos de rodillas junto a un tablero, estas pinturas recuerdan
al juego que nosotros entendemos como ajedrez. Posteriormente se han
identificado personajes como Rámses III y Samético II jugando a esta disciplina
( Senet ) parecida al ajedrez.
El tablero rectangular, de 3x10 cuadros, estaba construido la mayoría de veces
con materiales de buen uso, y sobre él, cada uno de los dos jugadores movía sus
cinco piezas con ayuda del lanzamiento de cuatro bastoncillos o de un astrágalo
( hueso del tarso que se articula con la tibia y el peroné ) o taba ( astrágalo
) de cordero, que hacía las veces de dado. Las piezas podían ser abstractas, en
forma de cilindros o conos, pero muy frecuentemente representaban cabezas
humanas, de animales o de demonios. Unas excavaciones efectuadas en Luxor, han
aportado que estas piezas eran pintadas con colores blancos y una mezcla entre
rojo y negro. Los tableros se han encontrado escaqueados en colores azul y rojo.
La palabra Senet significa “pasar a través” y define a un juego de carreras.
Como la máxima tirada posible era un cinco, si un jugador colocaba sus cinco
piezas ininterrumpidamente una detrás de otra, bloqueaba el avance de las piezas
del oponente colocadas detrás de las suyas. En cambio, si las piezas estaban
desperdigadas por el tablero, el contrario podía capturar las que estuvieran
aisladas, enviándolas de nuevo al principio del juego, o avanzar sus piezas
entre los huecos existentes. Determinadas casillas tenían significación
especial, la más significativa era la casilla 15, denominada “Casa de la
Resurrección o del Renacimiento”. La casilla 26, la “Casa de la Hermosura” tenía
un significado positivo para el jugador que la alcanzaba. Por el contrario, la
casilla 27, decorada como un campo de agua pantanosa, era desfavorable, y las
piezas que caían en ella tenían que volver a nacer desde la casilla 15. El
jugador que conseguía atravesar con todas sus piezas todo el tablero, llegando
exactamente hasta la imaginaria casilla 31, era el vencedor de la partida.
A parte de ser un pasatiempo doméstico, el juego de Senet tenía una dimensión
religiosa, ilustrada con su frecuente aparición en los ornamentos funerarios. El
alma del difunto jugaba una partida con los imaginarios oponentes del más allá,
para conseguir su renacimiento victorioso en la vida ultraterrenal.
El juego de Senet se extendió por otras áreas geográficas, por el Sudán, Chipre
y Fenicia. Una variedad del juego sigue siendo practicada por los árabes
actuales con la denominación de al- Tab al- Sigah .El tablero del “juego de las
veinte casillas” aparece durante el Imperio Nuevo egipcio en el reverso del
tablero de Senet . Consta de un tablero de 3x4 cuadros, a cuya fila horizontal
central se yuxtapone una línea adicional de ocho casillas.A partir de la XX
Dinastía se añadió en el otro extremo del tablero, otro de 3x4 casillas
simétrico al primero, reduciendo la fila central de 8 a 7 casillas, con lo que
se obtenía un total de 31 casillas. Este juego tenía connotaciones religiosas,
como indica el siguiente texto funerario: “Entonces entraré en la Casa de los
Treinta y me convertiré en un dios al llegar a la casilla 31”.

Los estudios realizados durante los últimos dos siglos son muy numerosos y de
estos se desprende que el origen de los juegos de tablero son muy difíciles de
datar, al ajedrez le pasa igual.
La información más abundante sobre juegos de tablero anteriores a nuestra era
proceden del antiguo Egipto. Las fuentes para determinar esto son los tableros y
las piezas que se han encontrado en las excavaciones arqueológicas y por otras
las representaciones pictóricas y las inscripciones que se han conservado. Hay
también referencias en diversos textos hallados.
Ya en el período predinástico de Egipto, unos 4000 años antes de nuestra era, en
las excavaciones de El-Muhasna se hallaron una tumba de un médico-mago con un
tablero de arcilla de 3x6 cuadros y 11 piezas de forma cónica para jugar con él
con fines probablemente religioso-adivinatorios. Éste parece ser el juego de
tablero más antiguo que se conoce actualmente.
Muchos dibujos de la Quinta Dinastía ( 2500 años a.C. ), casi siempre en templos
o tumbas, representan a jugadores ante un tablero, que ordinariamente se muestra
de perfil sin permitir estudiar su forma ni número de cuadros.
Egipto es el único país que presenta imágenes de juegos de tablero con gran
profusión, que no aparecen en los monumentos de otras culturas, ni siquiera en
la India.
Juegos más o menos parecidos fueron conocidos por civilizaciones relativamente
próximas en el espacio y en el tiempo, en Mesopotamia, por ejemplo. Cuando, en
1926, se encontraron las tumbas de la Primera Dinastía de Ur ( 2500 a.C. ) el
arqueólogo sir Leonard Woolley encontró cuatro tableros de juego, que variaban
solamente en cuanto a la decoración de las casillas. El tablero es un rectángulo
de 3x8 al que faltan dos casillas en cada una de las filas exteriores. Las
piezas eran blancas y negras, siete por bando. El juego está relacionado con el
Senet ( ver artículo II. ¿ Los egipcios fueron los inventores del ajedrez ?
Primer parte. ).
Las primeras imágenes en ser estudiadas fueron las de Medinet Abu, mostrando al
faraón Ramsés III ( XX Dinastía, entre 1184 –1153 ) jugando a un juego de
tablero con la diosa Isis, actualmente se interpretan como pertenecientes al
juego de Tau o “de los ladrones”. Los dos adversarios están ante un tablero con
cinco piezas cada uno, blancas y negras, y en la ordenación inicial con un
espacio vacío entre las piezas en el que pueden caber algunas de ellas. El mismo
juego aparece en las pinturas de Beni-Hasan, de la XII Dinastía ( 1000 a.C. ).
Según algunos historiadores la fuerza de las imágenes hace recalar en nuestra
mente una comparación con el ajedrez y hay quién las identifica con las damas.
Estos historiadores lo califican como protoajedrez.
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